A medida que las organizaciones de todo el mundo se adaptan y transforman para seguir el ritmo de un panorama económico y social en evolución, se habla mucho de los numerosos retos que hay que afrontar, especialmente en el lugar de trabajo. Desde gestionar el creciente deseo de las personas de trabajar a distancia y de forma flexible, hasta el tratamiento de la falta de talento que existe en algunos sectores, los equipos responsables de promover y alimentar el employee engagement se ven afectados por distintos flancos.

¿Cómo podemos atraer y conservar el talento que necesitamos cuando hay muchas otras empresas reclutando en nuestro mismo entorno e intentando atraer a los mejores con propuestas y ventajas que pueden deslumbrarles? ¿Cómo podemos ayudar a la gente a sentir que pertenece, cuando puede que ya no haya una oficina a la que pertenecer?

Un reciente estudio de McKinsey destacaba el reto de la retención de empleados. La encuesta reveló que el 40% de los participantes creían probable su renuncia en los próximos tres a seis meses. El 18% de los encuestados afirmaron que sus intenciones iban de probables a casi seguras. Estos resultados se mantuvieron en los cinco países encuestados (Australia, Canadá, Singapur, Reino Unido y Estados Unidos) y fueron ampliamente homogéneos en todos los sectores. Las empresas del sector del ocio y la hostelería son las que más riesgo corren de perder empleados, pero muchos trabajadores del sector sanitario y de oficina dicen que también tienen previsto renunciar. Incluso entre los educadores -los empleados menos propensos a decir que podrían renunciar- casi un tercio declaró que es, al menos, algo probable que lo haga.

 

Según mi experiencia en RRHH y en el sector de la contratación, no hay una solución sencilla para esto. Hay toda una serie de factores que pueden influir en la decisión de una persona de incorporarse, continuar o marcharse, y si deciden cambiar, cuáles son las consideraciones que van a convencerles de la opción más adecuada para ellos. No hay un modelo único para todos, y la decisión es, en definitiva, personal. Puede ser la remuneración, la ubicación, la cultura, el entusiasmo por el proyecto, el liderazgo y la capacidad de gestión, los compañeros de trabajo, la posición en el mercado, la capacidad de desarrollo y progreso, el trabajo interesante y relevante o una compleja mezcla de todo lo anterior.

Ese mismo informe de McKinsey señalaba que «los empleados anhelan invertir en los factores humanos del trabajo. Quieren un sentido renovado y revisado del propósito de su trabajo. Quieren conexiones sociales e interpersonales con sus compañeros y directivos. Quieren tener un sentido de identidad compartida. Sí, quieren sueldos, prestaciones y beneficios, pero más que eso quieren sentirse valorados por sus organizaciones y directivos. Quieren interacciones significativas -aunque no necesariamente en persona-, pero no sólo transacciones».

Las decisiones personales se basan fundamentalmente en cómo haces sentir a la gente. En otras palabras, en la creación de un vínculo emocional y el compromiso con ellos. ¿Creen y están convencidos de que quieren emprender el viaje contigo? ¿Comprenden tus valores? ¿Pueden ver cómo encajar y rendir? ¿Les has hecho sentir valorados e importantes? ¿Has escuchado y comprendido sus necesidades, deseos y motivaciones?

No olvidemos nunca que se trata de una experiencia bidireccional, de dar y recibir, lo cual no es un concepto nuevo, pero en el clima actual, el poder se ha desplazado de la organización al individuo. En consecuencia, hay que revisar y adaptar las mentalidades, actitudes y experiencias de los empleados para diferenciar a las organizaciones.

Según Qualtrics, el 55% de los trabajadores encuestados estaba de acuerdo en que el reconocimiento del buen trabajo impulsa el compromiso de los empleados, y un 17% tendía a estar más comprometido si participaba en planes de feedback. Este tipo de investigaciones apoyan la idea de que el engagement puede potenciarse por la reciprocidad, y que, si las empresas invierten realmente en su personal, los empleados tienden a sentirse más valorados y reconocidos, y a su vez rendir más.

 

Cuando se trata de ofrecer experiencias atractivas, sostenibles y valiosas a los empleados, hay que considerar cómo se puede usar la tecnología para mejorar los métodos existentes. Cuando se trata de ofrecer experiencias atractivas, sostenibles y valiosas a los empleados, hay que considerar cómo se puede usar la tecnología para mejorar los métodos existentes. Cuando se opera en un entorno virtual, la tecnología permite de forma eficaz la adaptabilidad y la accesibilidad; permite elevar o trasladar las experiencias a un entorno digital con una gran oportunidad para añadir diferentes características e intervenciones adicionales que impulsen la interacción y el compromiso. Las soluciones adecuadas pueden realmente tener un impacto positivo y una diferencia destacada, sobre todo para apoyar la conexión virtual de los compañeros o para contratar a gran escala sin depender de los recursos internos

En un mundo con un número infinito de opciones y soluciones, no hay excusa para amontonar herramientas y programas informáticos que acaben complicando en exceso el día a día de los empleados, sobre todo teniendo en cuenta las restricciones presupuestarias y la saturación de los sistemas. En su lugar, las soluciones digitales implementadas deben trabajar para dar prioridad a la incorporación de las siguientes pautas en las experiencias de los empleados:

  • amplificar la voz y el feedback de los empleados
  • fomentar el reconocimiento y la comunicación a varios niveles
  • personificar y reforzar la cultura y los valores de la empresa
  • mejorar la experiencia general y los ‘momentos importantes’ del viaje del empleado en la organización
  • crear un sentido de pertenencia
  • integración perfecta con las herramientas existentes

En resumen, si lo que el empleado percibe sobre el puesto y el lugar de trabajo es un factor decisivo para aplicar, decidirse y permanecer tiempo en la compañía, entonces las empresas deberían empezar a estudiar cómo ofrecer experiencias que le entusiasmen y le dejen prendido. Al igual que las marcas tratan de fidelizar a los clientes para que regresen mediante experiencias innovadoras e impactantes, hay muchas oportunidades para dedicar la misma atención y cuidado a la trayectoria del empleado con el fin de promover a las personas comprometidas con ganas de quedarse y crecer.

 

 

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