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LEARNING

 

La experiencia universitaria pende de un hilo, con unos estudiantes que están pagando más que nunca para continuar su educación superior, en un momento en el que ni siquiera pueden trasladarse a la ciudad de su universidad. ¿Qué efecto tiene en la relación universidad-estudiante que estos años de formación pasen a ser completamente online? Para empezar, la presión está en que los educadores proporcionen valor y mantengan los niveles de interés y participación de los estudiantes, y en hacer frente a desafíos algo inesperados.  

Sarah, una profesora de la Universidad de Newcastle en Inglaterra, nos comenta: “La cuestión clave que percibimos cuando cambiamos a la enseñanza online al inicio del confinamiento fue la falta de compromiso digital de los estudiantes. Esto fue muy sorprendente teniendo en cuenta lo cómodos que suelen estar online y con sus móviles.” Tanto ella y como sus colegas encontraron estudiantes reacios a participar en diálogos y debates, con poca disposición incluso a usar funciones de mensajería instantánea o chats, y aún más reticentes a encender sus cámaras en seminarios y tutoriales. En general, durante el confinamiento, descubrieron que los estudiantes estaban incómodos habitualmente al participar en las sesiones. Aunque al principio pensó que estaría luchando con problemas de TI y se atascó con la creación de contenido imaginativo, pasado un tiempo Sarah se encontró a sí misma pasando más tiempo pensando en cómo provocar debate y conversación mientras aborda estas nuevas necesidades, comportamientos y niveles de confianza.  

Se produce una diferencia notable y tal vez sorprendente entre la manía por los seminarios web del mundo profesional durante este año, en comparación con la incomodidad de los estudiantes usando las mismas plataformas para el aprendizaje, cuando la tecnología es probablemente su fortaleza.  

En sus clases online al final del año académico 2019/20, Sarah probó y encontró el éxito en el reajuste del formato de las sesiones convirtiéndolas en mesas redondas donde los estudiantes podían escuchar y observar a académicos y especialistas desglosar y analizar temas clave. Esto ha ayudado a quitar presión a los estudiantes y priorizar la asimilación y comprensión del curso, más que poner la atención en si alguien ha encendido su cámara o no. Sin embargo, esto sigue dejando preocupados a los equipos que están facilitando el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes, por cómo garantizar el compromiso con el contenido online en el próximo curso académico. Las universidades tienen un papel vital en el fomento de la curiosidad, la innovación y la creatividad. Si los estudiantes se desconectan, necesitamos entender por qué. Aquí es donde la combinación de la flexibilidad y accesibilidad de la tecnología, con una comprensión más profunda de las audiencias y sus motivaciones, realmente puede ayudar a impulsar la conexión en el aprendizaje.  

Se sabe que las audiencias Gen Z, por ejemplo, esperan feedback y comunicación instantánea de amigos y padres, pero también de educadores. ¿La conectividad aumentada actual también proporciona una mayor retroalimentación y comprensión de su rendimiento y progreso? Cuando la Universidad de Stanford realizó una encuesta informal sobre cómo se sentían los estudiantes compartiendo video durante las sesiones, dos tercios de los encuestados dijeron que se sentían incómodos al tener su cámara en clase. Cuando se les preguntó por qué, los encuestados dijeron que eran conscientes de ser vistos en clase, no estaban en espacios privados y/o no querían mostrar sus situaciones de vida actuales. El confinamiento posiblemente ha difuminado las líneas entre la vida profesional, académica y del hogar para todos, y no debemos olvidar que las situaciones en que los estudiantes viven a menudo reflejan dónde están emocional, financiera y personalmente. Entonces, ¿cómo podemos compaginar a los profesores por una parte, que necesitan saber que sus estudiantes están ‘presentes’ y los estudiantes por otra, que necesitan sentirse cómodos o como si su espacio no hubiera sido invadido?  

Tal vez las respuestas residen en reinventar el entorno en lugar de replicar lo tradicional. Un nuevo entorno para el aprendizaje debe significar una nueva mirada a perspectivas innovadoras para despertar el interés, la participación, la curiosidad y el compromiso. Puede sonar aterrador e intenso en recursos al principio, pero luego puede ser algo tan simple como la integración de hilos de Twitter para ráfagas de información profunda de manera que se relacione con la audiencia para ayudar a aprovechar el concepto de microaprendizaje. Particularmente vital durante un tiempo donde las distracciones son constantes y los lapsos de atención son significativamente más cortos, la expectativa de aprender a base de leer largos bloques de texto puede ser pronto una cosa del pasado. También, podría ser algo más cautivador para hacer que la experiencia de aprendizaje sea más significativa para los estudiantes. Incorporación de elementos de juegos como feedback inmediato, el progreso visualizado y el aprendizaje escalonado a través de niveles (¿es decir, has entendido X antes de pasar a Y?), son formas de mejorar las experiencias de formación online. Varios estudios [Tan y Singh (2017) y Glowacki, Kriukova y Avshenyuk (2018)] se han llevado a cabo a lo largo de los años en el campo de la gamificación en la educación superior mediante el uso de herramientas gamificadas como Kahoot, con muchos implicados especificando su eficacia para la transferencia de aprendizaje, la motivación aumentada y el compromiso general. 

Añadir gamificación o elementos del juego es un gran ejemplo de cómo aprovechar las ventajas de la tecnología puede ayudar a impulsar un aprendizaje más significativo de una manera divertida y novedosa, pero también inteligente e informativa para los estudiantes. Los límites se pueden seguir impulsando con otros enfoques innovadores, utilizando asistentes virtuales apoyados en inteligencia artificial o entornos virtuales e inmersivos. Todos estos enfoques representan una mirada hacia cómo se está desarrollando el futuro cercano del aprendizaje en la educación superior, en especial a medida que las generaciones más jóvenes están en constante búsqueda y deseo de experiencias nuevas y emocionantes. 

Este post forma parte de una serie – pincha aquí para la primera parte

Las escuelas han seguido durante mucho tiempo el enfoque más tradicional del aprendizaje y han luchado más aún cuando el confinamiento vino también para la formación. Con una variedad impresionante de necesidades de aprendizaje, edades y capacidad de atención, exámenes y situaciones en el hogar, ha sido difícil impartir lecciones con la misma consistencia y rigor a través de una pantalla o una plataforma. Helen, una profesora de Química de Londres, dice que el confinamiento del COVID-19 puso su mundo patas arriba de un día para otro.  “En un colegio, no todos los maestros están siguiendo exactamente el mismo horario, afrontando los mismos retos o abordando las mismas necesidades, incluso ni se imparten las materias de la misma manera. Así que, cuando nos cambiamos a la formación en remoto, esas diferentes circunstancias de repente se acentuaron aún más.” Debido a la inmediatez del confinamiento, Helen y sus compañeros tuvieron que esforzarse por averiguar cómo equilibrar la enseñanza en cuanto a priorizar los grupos de edad con necesidad de una tutoría más personalizada a través de Microsoft Teamsy en términos de quién tenía más disponibilidad. “A veces esto significaba que unos podían hacer menos y otras, que gente sin responsabilidades de cuidado de terceros, asumieran más carga de trabajo. Era casi inevitable. Los materiales de las lecciones se subieron y compartieron, se devolvieron las tareas, los aspectos prácticos de la enseñanza y el aprendizaje continuaron, pero algo que realmente advirtió y se sintió difícil de replicar fue la atención espiritual, tanto para los estudiantes como para el personal.   

Sobre el papel, el avance hacia más formación online podría ser genial. Por el momento, las generaciones más jóvenes están cada vez más familiarizadas y versadas en tecnología. Y existe un amplio potencial para llevar el aprendizaje a la pantalla. Un estudio mostró que los alumnos recuerdan más cuando se utilizan métodos de enseñanza virtuales frente a los métodos tradicionales; se comprobó que, con el mismo contenido básico pero a través de diferentes medios, la eficacia aumentaba el 76%. Con esto en mente, encaminarse hacia lo virtual debería significar encaminarse hacia el éxito, pero por supuesto la teoría no siempre coincide con la realidad.  

Como hemos visto, las escuelas son un área de la sociedad que nunca va a permanecer cerrada para siempre y, aunque la reapertura tiene sudesafíos, nos preguntamos cómo podría ayudar la tecnología al ecosistema de enseñanza y aprendizaje del futuro.  

En primer lugar, los maestros y las escuelas expondrían que en su rol hay mucho más que simplemente enseñarEn el traspaso hacia la formación onlinela pieza más importante que falta es la complejidad para mantener el aspecto personal o de formación humana  tanto para los estudiantes como para los colegas de la enseñanzaLa formación humana puede que parezca estar en yuxtaposición con la tecnología online, especialmente cuando se puede captar y asimilar tanto al ver a los estudiantes en el aula, percatándose de los estados de ánimo y los comportamientos individuales. Una parte significativa de esta formación humana es la red de apoyo entre profesores y compañeros de trabajo dentro de los colegiosDetenerse unos con otros para tener dos palabras rápidas entre clase y clase, comparar apuntes o ideas y construir una imagen conjunta de lo que funciona y lo que no. Al salir del confinamiento, Helen dice que realmente valoró cómo todos lograron mantener ese trabajo en equipo con el fin de crear más flexibilidad entre ellos.     

¿Podrían las escuelas asumir una página del libro del mundo corporativo y poner en marcha reuniones de equipo, incorporando más trabajo y colaboración conjunta en el día? Es más fácil decirlo que hacerlo, ya que los maestros son conocidos por no tener apenas tiempo, por lo que añadir otra llamada o reunión quizá no sea la mejor forma de aprovechar su jornada mientras están estresados o sienten que su trabajo es más oportuno en la creatividad del plan de estudios y formas innovadoras de captar la atención de los estudiantes. Sin embargo, la manera de navegar por este problema es diseñar soluciones teniendo en cuenta las necesidades y horarios del profesor. Las plataformas digitales pueden gestionar la creación y el intercambio fáciles e instantáneos de materiales de aprendizaje, que los profesores pueden adaptar a las necesidades de los alumnos. La experiencia entonces se puede mejorar, incluyendo elementos que apoyarán la jornada laboral del maestro. Características que faciliteun feedback inmediatoofrezcan buenas noticias para el equipo en general y permitan el reconocimiento pueden proporcionar aumentos de motivación automatizados durante un día en el que posiblemente no obtengan un agradecimiento real por su dedicación. Dentro de la misma plataforma, la mensajería puede conectar compañeros interesadoso trabajar en áreas similares para mejorar la colaboración o proporcionar funcionalidades que permiten a los profesores “levantar la mano” para convocar una conversación offline sobre una preocupación que pueda existir respecto al trabajo, los materiales o la seguridad. Mediante el uso de soluciones digitales personalizadas, un día estresado puede mejorar notablemente. Pedir ayuda u obtener un reconocimiento podría ser más rápido y obtener respuestas instantáneas con estas soluciones, y todo el esfuerzo que requiere unir todos los hilos se convierte en un trabajo menos intensivo, por lo que los maestros podrían entonces dedicar menos tiempo a la elaboración de contenido creativo frenético, y más a la atención personal y humana, donde la tecnología no puede intervenir y ayudar. La innovación no tiene por qué dar lugar a una reforma, y no necesariamente mejoraremos la experiencia de aprendizaje simplemente moviendo materiales online o creando contenido de video para las aulas. El cambio real viene al entender a su audiencia e identificar dónde se pueden hacer conexiones, dónde tienen dificultades y cómo habilitar pequeñas mejoras para dar grandes pasos hacia adelante. Un poco como todos los grandes maestros que hemos conocido.   

Las estrategias sobre formación y el desarrollo (L&D) están en constante evolución en consonancia con los cambios que surgen en las herramientas disponibles y con nuestras propias expectativas. Antes de los acontecimientos vividos este año los educadores y profesionales del conocimiento se sentían más capaces de controlar estos cambios, influir y crecer con ellos. El 94% de profesionales dedicados a la formación admiten que han tenido que modificar sus planteamientos de aprendizaje y desarrollo en respuesta a la pandemia COVID-19, y un 59% piensa que la formación digital adoptada por su organización era inmadura en comparación con el mercado. Crear cursos educativos o informativos en la época digital ha tenido sus ventajas durante mucho tiempo; las herramientas y plataformas tecnológicas han abierto muchas puertas para poder compartir información inmediata e internacionalmente, para crear materiales más dinámicos y construir diferentes caminos para que los estudiantes puedan adaptarse a sus propios enfoques y necesidades.

Pero la formación y desarrollo profesional abarcan un ámbito enorme y dependiendo de su perspectiva, sin duda se enfrentará hoy en día a infinidad de desafíos diferentes, pero igualmente complejos. Tal vez el más grande para todos sea cómo atraer a su audiencia, una audiencia a la que ahora se tiene que acceder principalmente a través de una pantalla. La presión está en mantener los materiales relevantes e interesantes pero que sean fáciles de digerir, que los estudiantes pueden aprender con ellos y aplicarlos en su vida cotidiana una vez cierran sus portátiles.

Durante un tiempo, los responsables de L&D han necesitado ser más creativos en la forma en que llegan a sus audiencias, que están cada vez más agobiados, distraídos e insatisfechos en su relación con el aprendizaje. La Generación Z de usuarios de smartphone desbloquean sus móviles cerca de 79 veces al día. Los trabajadores de oficinas son interrumpidos cada 11 minutos. Sólo el 26% de los empleados sienten que aprenden o hacen algo interesante cada día. Pero en realidad sería un error considerar estas distracciones y retos como obstáculos para el proceso de aprendizaje. Los de la generación Z están hiperconectados, pero también son una generación increíblemente apasionada y consciente. Puede ser que los empleados de oficina no tengan mucho tiempo durante el día, pero se ha demostrado que una pequeña formación mejora e incrementa un 20% la retención de conocimientos. Las circunstancias de los últimos meses, aunque inicialmente nos dejaran en shock, podrían convertirse en una llamada de atención para que las escuelas, organizaciones y empresas mejoren su oferta para el estudiante, empleado o aprendiz remoto, con el fin de conseguir que los usuarios actuales logren lo que desean con la experiencia. Todos buscamos una buena oportunidad para atraer de nuevo a las audiencias, fomentar el compromiso hacia los cursos y mejorar los ratios de transferencia de aprendizaje.

Sigue los posts en cadena sobre este tema que publicaremos las próximas semanas donde exploraremos el estado actual de las tendencias de formación y desarrollo, analizando experiencias, planteando innovación y mirando hacia el futuro en 3 áreas distintas: educación en el aula, formación universitaria, y L&D en el lugar de trabajo.

 

La gente a menudo se apresura a criticarse a sí misma. “Yo no soy creativo.” “No puedo dibujar, no soy diseñador.” “No puedo hacer lo que tú haces.” Podríamos decir que, en realidad, cualquiera puede ser un diseñador y muchas personas hoy en día están involucradas en el diseño sin que probablemente se den cuenta. Todos vivimos rodeados de servicios, soluciones, innovación y transformación. Detrás de cada producto o solución, hay un proceso, con personas trabajando en el desarrollo – o diseño – que hará que su oferta destaque sobre las demás. La mejor manera de despuntar con éxito es crear algo que se desea, se necesita y resulte muy atractivo para los usuarios finales. Hecho pensando en ellos. Para nosotros, Design Thinking es el camino para lograrlo.

Design Thinking es esencialmente un enfoque inmersivo para la resolución creativa de problemas. Se trata de mirar procesos y productos con una lente enfocada a las personas. Reúne lo que es deseable desde el punto de vista humano con lo que es tecnológica y económicamente viable. Y ofrece las herramientas para entender, vivir y moldear la experiencia del usuario final, para los equipos que tradicionalmente no están cerca de un cliente.

Al abordar el desarrollo de productos o procesos a través de Design Thinking, cambia el enfoque inmediato (crear/producir un producto), reencuadra los desafíos que está abordando (qué queremos que haga versus lo que el usuario necesita que haga), y transforma la escena en la que está estableciendo el desarrollo, con valores simples a tener en cuenta.
Empatizar: piensa en cómo las personas usarán lo que estás creando, piensa en lo que los clientes necesitan lograr a través de ello. Observarlos, entender sus necesidades. Mirar las cosas desde perspectivas diferentes y revisar el más amplio espectro de datos descubiertos con esto, desbloquea las mentalidades e identifica los criterios que de otro modo podrían haberse perdido.

Si tiene una perspectiva estrecha, obtendrá un resultado estrecho. La realidad es que las piezas y necesidades diferentes no siempre encajan perfectamente. Design Thinking guía a los equipos para diseñar y desarrollar con todas las piezas en mente, desde el principio.

Conectar conceptos

Aunque hay una serie determinada de pasos, no lo consideramos un proceso rígido principalmente porque fomenta la flexibilidad y la iteración. Las directrices ayudan a los equipos que no están formados en diseño a seguir una estructura, empezando por eliminar la mentalidad arraigada de “así es como se hacen las cosas aquí” o “estamos aquí para crear una solución rentable”, y llevándolos en un viaje de innovación y progreso.

Una vez determinados los motivos y necesidades de los usuarios finales y combinados con el entorno en el que necesita operar, se puede pintar una imagen de las oportunidades disponibles para su diseño y desarrollo. Basados en los requisitos y la configuración, las pruebas de diseño básicas y en baja fidelidad (bocetos, esquemas…) le ayudan a comenzar a testear e idear, mejorando gradualmente la fiabilidad y el detalle de los ‘experimentos’ con lo que vas aprendiendo.

Es un enfoque donde, por una vez, es recomendable sentirse cómodo, generar muchas y muchas posibilidades, dar rienda suelta a ideas y caminar de forma un poco “salvaje”. Para obtener los mejores resultados, la confianza y comodidad psicológica son muy importantes.

Cuando las personas comparten ideas, necesitan sentir que están en un ambiente seguro y permisivo, especialmente cuando se trata de inventar e innovar en áreas radicalmente diferentes a lo que su propia perspectiva o pensamiento contemplan de forma habitual. Por lo tanto, uno de los principios clave detrás de la capacidad de idear es evitar el prejuicio en el equipo. Revisar, refinar y seleccionar la amplia gama de ideas creadas puede venir después, con la creación de prototipos y pruebas.

Probar un producto antes de la implementación parece evidente, pero Design Thinking ayuda a los equipos a llevarlo un paso más allá al crear prototipos antes de desarrollar el producto o la solución final. Es beneficioso por muchas razones, ya que crea un espacio protegido frente al fallo y es una forma más barata de entender y evaluar la usabilidad. También significa que comienza a evaluar la solución en un entorno realista mucho antes de que salga al mercado o llegue al usuario final.

Tú también eres diseñador

Más empresas deberían recurrir al Design Thinking como clave para el éxito. Estructuras, procesos, mentalidades tradicionales, gestión bajo presión, pueden terminar absorbiendo y enterrando la visión y la resolución creativa de problemas. Para desarrollar un gran producto es necesario mantener el enfoque en la configuración en la que se utilizará y quién lo usará. Esto es relevante tanto si está desarrollando un software, un zapato o un sistema para iniciar sesión en el trabajo. Empatizar con el usuario final, dejar que los equipos se metan de lleno en el problema con menos restricciones psicológicas, que se muevan hacia delante y hacia atrás rápidamente entre la creación y las pruebas para proporcionar algo verdaderamente utilizable y centrado en el usuario. Verá que aprenderá más a lo largo del camino y hará descubrimientos que nunca habría encontrado de otra manera hasta la implementación.

En Motivait tenemos un proceso bien definido, fundado en Design Thinking, pero nunca perdemos de vista la necesidad de ser flexibles. Es un proceso para recordarnos hacer preguntas menos convencionales, con el fin de obtener respuestas menos convencionales, a menudo ayudando a los clientes a desengancharse de cómo habían estado percibiendo el reto en sí mismos.

Entonces, ¿cómo convencer a los empleados de que son diseñadores potenciales?

Design Thinking no es Diseño, así como Agile no es Ingeniería, o Lean no es Gestión de Negocios. Es promover y fomentar un entorno de trabajo creativo más allá de las fronteras virtuales del diseño. Fomente el intercambio de conocimientos, sea un libro abierto e inclusivo con su trabajo y proyectos en curso. Al apoyar a los empleados para que sean conectores, colaboradores y facilitadores, es posible que haya creado equipos de diseñadores.

 


Cómo trabajar a distancia utilizando principios sencillos de Design Thinking

  • Recrear el entorno de trabajo a el que están acostumbrados sus empleados: organizar llamadas para brainstorms, establecer puestas al día donde las personas pueden sentirse cómodas compartiendo anécdotas o historias – nunca se sabe de dónde vendrá la próxima idea.
  • Sobre el fomento de la creatividad: trate de no amarrar a las personas a sus ordenadores portátiles. Asegúrese de que se sientan capaces de tomar descansos para almorzar, salir a caminar, inscribirse en cursos en línea, así como cumplir con los plazos y rendir bien. No mantenga a la gente en una llamada “hasta que el problema se resuelva”. Si la creatividad no va a ninguna parte, entonces divida la sesión y reagrúpela más tarde. Le dará a la gente la oportunidad de ver el problema desde otro ángulo.
  • Asegúrese de que todos tengan acceso a las mismas herramientas e información: las herramientas digitales para generación de ideas deben ser sencillas, accesibles y permitir la libertad creativa no estructurada.
  • Promover la inclusión: reunir a todos para resolver problemas, incluyendo a las personas necesarias en las tareas que se requieren, y aquellas que no suelen estar incluidas en los brainstorms.
  • Enganche ahora para tener éxito más tarde: Design Thinking siempre debe ser su kit de herramientas principal, remoto o no. Haga que las personas piensen en qué áreas les gustaría mejorar con Design Thinking para que sientan que están construyendo un futuro positivo, en lugar de un regreso a las viejas costumbres.

Escrito en colaboración por: Begoña Repiso & Pablo Heydt

 


Lo que la neuroeducación nos enseña

 

Aristóteles estaba en lo cierto al afirmar que cuando se enseña no hay que empezar por el principio sino por lo que más motiva.  Gracias a la neurociencia hemos podido corroborar esta idea. Es imprescindible que los niños y los adultos vivan una experiencia de aprendizaje emocionalmente positiva y sana.  

Sin duda, hemos de evitar situaciones negativas y de estrés, pues generarán bloqueo y frustración a los estudiantes; pero solo con eso no basta, debemos ir más allá y crear experiencias que, además de evitar los problemas, potencien la adquisición de conocimiento utilizando herramientas eficaces, como por ejemplo la ludificación (gamification). 

La ludificación es una nueva herramienta de aprendizaje que presenta grandes resultados ya que nos permite replantear la dinámica del aula, es decir, que el estudiante sea el protagonista; logrando así que el aprendizaje sea más autónomo, autorregulado, en definitiva, que responda a su interés. Además, permite que la experiencia se desarrolle en un contexto emocional positivo. 

Gracias a ello, los resultados de las experiencias educativas ludificadas que diseñamos muestran un aumento de la atención, una mayor asignación de valor al concepto atendido, una potenciación del aprendizaje y un aumento de los mecanismos de plasticidad cerebral; lo que se traduce en un mejor recuerdo de los conocimientos. 

Así mismo, el juego, y por ende la ludificación, es considerado un mecanismo neural natural que despierta la curiosidad, es placiente y permite descubrir nuevas habilidades útiles. Por ello, las experiencias educativas ludificadas que desarrollamos en Motivait se convierten en un potente fertilizante que enriquece las funciones ejecutivas cerebrales y la cognición social.  

Específicamente, cuando los estudiantes aprenden con nuestras experiencias educativas ludificadas se produce en sus cerebros, por un lado, un aumento de la liberación de dopamina en los núcleos estriados del cerebro; lo que aumenta el bienestar, la autoestima, la curiosidad, la motivación por aprender; y por otro lado, una facilitación de la transmisión de información entre el hipocampo y la corteza prefrontal, la cual, participa en la atención, la memoria de trabajo, las funciones ejecutivas y la plasticidad cerebral; facilitando y potenciando la adquisición de nuevos conocimientos. 

Cuando empecé a oír hablar de gamificación, de mecánicas y dinámicas de juego aplicadas a entornos no lúdicos, de su capacidad para motivar a personas o grupos de personas, nunca pude imaginar hasta que punto podría llegar a ser eficaz. Al unirme al equipo de Motivait di un paso hacia adelante al comprender que las cualidades de la gamificación alcanzan su máximo esplendor si forman parte de una estrategia superior, de una solución de engagement debidamente planteada, diseñada y ejecutada. Leer más

Jugar y los juegos en sí se han asociado con el aprendizaje formal desde los tiempos de Platón en la antigua Grecia. Hoy en día podemos ver una tendencia creciente hacia el uso de experiencias de juego en la educación, tanto en niños como en adultos. En su mayor parte, estas experiencias vienen en dos versions: La primera es la de Games Based Learning (GBL), a veces denominada ‘Serious Games’; la segunda es ‘Gamificación’. Leer más