Cuando empecé a oír hablar de gamificación, de mecánicas y dinámicas de juego aplicadas a entornos no lúdicos, de su capacidad para motivar a personas o grupos de personas, nunca pude imaginar hasta que punto podría llegar a ser eficaz. Al unirme al equipo de Motivait di un paso hacia adelante al comprender que las cualidades de la gamificación alcanzan su máximo esplendor si forman parte de una estrategia superior, de una solución de engagement debidamente planteada, diseñada y ejecutada.

Si queremos por ejemplo modificar o mejorar comportamientos mal asentados en un adolescente díscolo, estimular la actividad física en un centro de la tercera edad o hacer fácilmente asimilables principios de la física cuántica en niños de poca edad, no podemos pretender emplear únicamente elementos de gamificación más o menos atractivos. Deberemos hacer un análisis profundo del entorno y las partes implicadas, diseñar el proyecto y la narrativa aplicando conocimientos en psicología y motivación intrínseca, emplear la gamificación adecuada y utilizar una plataforma tecnológica potente en la que descansen todos los elementos.

Tir na nÓg es un ejemplo de efectividad en la implantación de una solución de engagement gamificada en las aulas

Los niños de 4º de primaria del Colegio CEIP Ciudades Unidas de San Fernando de Henares, Madrid, se vieron sorprendidos una mañana con la visita del mago Arnulf, quien había conseguido salir de la mítica isla irlandesa para implorar la ayuda de unos niños de “corazón puro y limpio” . De este modo comenzaba la experiencia de realidad alternativa diseñada por nuestros expertos de Motivait específicamente para el colegio Ciudades Unidas. Se trataba de involucrar de lleno a los alumnos en una historia fantástica que se iría desarrollando en los días posteriores y de la que ellos serían protagonistas. Deberían superar diversos retos que les llevarían a localizar los 4 trozos de la Piedra de la Elocuencia, robada y rota por el malvado Balar, y con ello recuperar el equilibrio entre el bien y el mal. En realidad, cada fascinante reto encerraba conceptos y problemas matemáticos sobre medida y magnitudes de complejidad creciente que debían resolver.

Ha sido increíble comprobar cómo se despertó la motivación en esos niños, con que impaciencia esperaban el momento de enfrentarse a un nuevo desafío, como han trabajado en equipo y han fortalecido valores como el compañerismo, el autodominio y la superación. Sin darse cuenta alcanzaron el objetivo emocional de la Tolerancia y Resistencia a la Frustración. Pero también sin esfuerzo aparente conocieron otra cara más amigable de las matemáticas, más comprensibles y lógicas y su aplicación a entornos prácticos atractivos para ellos. La tutora no podía dejar de manifestar su satisfacción cuando explicaba que todos ellos habían aprobado la evaluación y con buenos resultados, mientras en el control previo a la experiencia tuvieron muchas dificultades. Han asimilado conceptos complicados y casi no son conscientes de ello.

Verdaderamente fue muy gratificante hablar y compartir opiniones con estos niños. La emoción con que explicaban su vivencia sin dejar escapar ningún detalle, el tesón frente a la adversidad hasta superar los retos, la unión y la diversión también para ellos… Han demostrado que despertando la motivación intrínseca se activa el interés por participar, aprender e involucrarse por completo en un proyecto. Tir na nÓg ha sido una experiencia que no olvidarán jamás.

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